Cuando analizamos tendencias de mercado, es necesario ir más allá, mucho más allá de lo básico. Un movimiento significativo en el mercado puede tener repercusiones en múltiples industrias y segmentos, como las ondas que genera una piedra al caer en la superficie de un lago.
Para anticiparse a las oportunidades, es necesario observar toda la cadena de suministro: ventas, posventa y logística. A veces, tendencias simples —como la adopción de champús en barra en lugar de los tradicionales líquidos— tienen impactos en muchas otras áreas.
Los fabricantes de envases plásticos, por ejemplo, pueden enfrentar una caída en la demanda si esta tendencia se expande más allá de su nicho actual hacia el mercado masivo. Por otro lado, los fabricantes de maquinaria de moldeo para la industria cosmética pueden beneficiarse.
Para ilustrar la dinámica de la cadena de suministro, veamos el caso de un cliente japonés del segmento automotor. Fabrican un componente específico que integra piezas electrónicas en vehículos. Estas piezas, a su vez, son incorporadas por el fabricante al producto final.

Cómo funciona la cadena de suministro
OEM – Original Equipment Manufacturer, o Fabricante original del equipo. Es la automotriz que produce el producto final que llega al consumidor. Depende de proveedores que entregan múltiples componentes listos para su integración en el vehículo.
Tier 1 – También llamado Nivel 1. Es el primer nivel de suministro para el OEM. Es decir, quien vende directamente a la automotriz. Por ejemplo, el fabricante del sistema multimedia de un vehículo. Será, con seguridad, una empresa de electrónica que depende de proveedores de placas, pantallas, botones, entre otros.
Tier 2 – Es el proveedor del proveedor. En este caso, una empresa que fabrica las placas de circuito que integran el sistema multimedia.
Tier 3 – El proveedor del proveedor del proveedor. Por ejemplo, una empresa de componentes que fabrica procesadores, capacitores y circuitos integrados que se ensamblan en las placas.
Proveedor de materia prima – Dependiendo de la complejidad de la cadena, puede haber Tier 4 o Tier 5. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se considera al proveedor de materia prima como el final de la cadena de suministro. Son las empresas que suministran los materiales básicos que se transforman en productos de Tier 3.
Uno de los objetivos del trabajo realizado por Link para este cliente fue dimensionar el tamaño del mercado para su tipo de producto, considerando la creciente electrificación de la flota automotriz.
Utilizamos diversas fuentes para mapear oportunidades en este mercado. Hablamos con actores clave en automotrices, fabricantes Tier 1 y especialistas del sector.
Empleamos plataformas específicas para medir importaciones y exportaciones en la cadena de suministro, bases de datos con información financiera de los principales actores del segmento, informes sectoriales y múltiples fuentes de información secundaria.
Cada dato ayudó a construir un panorama más completo, señalando caminos y alternativas para nuestro cliente. Con base en esta información, los decisores pudieron definir estrategias más informadas y con una probabilidad significativamente mayor de éxito para ingresar al mercado de vehículos eléctricos.
Los datos indicaron un escenario muy positivo. Más electrónica en la fabricación de vehículos eléctricos implica mayor demanda para el tipo de producto que fabrican.
Las tendencias impactan la demanda
Sin embargo, con la electrificación de la flota, muchas cosas cambiarán en las cadenas vinculadas a la industria automotriz. Y no solo en los tradicionales Tier 1, 2 y 3. También en posventa, logística, consumo de materias primas e infraestructura.
Los talleres de cambio de aceite, por ejemplo. ¿Cuánto tiempo seguirán existiendo? ¿Y las estaciones de servicio? Las piezas de freno de reposición (discos, pastillas) también deberían ver una caída en la demanda, ya que los vehículos eléctricos utilizan menos los frenos debido al frenado regenerativo.
Por otro lado, los fabricantes de materiales de aislamiento contra interferencias electromagnéticas deberían ver un aumento significativo en la demanda, ya que motores eléctricos y baterías requieren estos componentes.
Más arriba en la cadena, los fabricantes de plásticos, espumas y films utilizados en estos materiales también pueden esperar crecimiento en la demanda. Lo mismo aplica para sus proveedores de materia prima.
Por supuesto, la electrificación de la flota es una tendencia gradual que tomará varios años en desarrollarse a nivel global. Esto permite a las empresas prepararse y planificar a medida que la demanda aumenta o disminuye.
El punto clave es este: el análisis de la cadena de suministro debe ir más allá de la industria principal y sus proveedores directos. Todo lo que está aguas arriba y aguas abajo —antes y después del proceso productivo— forma parte de la cadena y puede verse afectado por las tendencias del mercado.
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